2018
Este piso se localiza en el centro de la ciudad de Vigo, en una calle con todos los servicios, pero también con todo el ruido y el tráfico a eso asociado. Teniendo en cuenta que la planta en la que se sitúa la vivienda es una primera y que inmediatamente debajo tienen un bar, los propietarios marcaron como fundamental que una de las cuestiones que debía plantear el proyecto fuese cambiar la posición del dormitorio principal de la fachada a la calle hasta la zona del piso colindante con el patio interior, más tranquilo y silencioso.
La cuestión del aislamiento acústico fue prioritaria en esta reforma, lo que unido a uno de los objetivos recurrentes en nuestras obras, la sostenibilidad y la reducción del consumo energético de las edificaciones, conllevó una necesaria sustitución de las antiguas ventanas por unas nuevas que minimizaran la entrada del ruido de la calle y con esto las molestias en la vivienda.
En cuanto a distribución de la vivienda esta se organiza en dos zonas bien diferenciadas:
La zona de día donde se sitúa el vestíbulo, el salón-comedor y la cocina. Estos espacios antes completamente cerrados convertían especialmente al vestíbulo en una estancia muy oscura, en la que nunca llegaba la luz natural, pero tampoco a la cocina que, al recibir solamente luz del patio interior y ser esta vivienda un primero, recibía una luz insuficiente desde la galería del antiguo lavadero.
Se decidió entonces crear una zona abierta en la que la luz que entra por la fachada principal bañe lo más posible todo el espacio. Las distintas partes se delimitan con gestos que siguen permitiendo la lectura completa de la zona de día: por una parte, unas lamas verticales en el vestíbulo en continuidad con el mueble zapatero de la entrada donde también se ocultan los cuadros eléctricos, y por la otra, una gran puerta vidriada que permite cerrar en ciertos momentos cuando por cuestiones de olores así se precise.
La zona de día se conecta con la zona de noche por un mínimo pasillo donde se sitúa el baño común.
Al acceder a la zona de noche aparece un espacio distribuidor que ya no es por forma y superficie un simple pasillo, sino que es una estancia más de la casa, una biblioteca, una zona de juegos, una pequeña sala de estar en la zona más privada de la casa. Desde ella se accede a los tres dormitorios, donde cabe destacar que el dormitorio principal cuenta, además de con un baño privado y un vestidor, con un despacho donde los propietarios pueden trabajar en la zona más tranquila de esta casa, la colindante con el patio interior.
A pesar de que la zona de noche es un espacio más cerrado por cuestiones de privacidad, se diseñó con puertas hasta el techo, para percibirla como un continuo, más alta, espaciosa y fluida, donde el nodo central es ese espacio intermedio donde, por ejemplo, unos niños lo puedan utilizar como su sala de juegos cuando en el salón haya una reunión de adultos.