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Rehabilitación de un caserío en Bizkaia

BASERRI 2 HERMANOS

2023

Los propietarios de este baserri son dos hermanos que querían habitarlo conjuntamente, pero de manera distinta. Uno de ellos pretendía hacer de la casa el lugar de residencia habitual de su familia y también su taller de trabajo, mientras que el otro hermano quería simplemente tener una segunda residencia para reuniones familiares, fines de semanas o algunas vacaciones.

Se llevó a cabo una intervención que respetó las características tradicionales del exterior del edificio, procediendo a resolver su necesario aislamiento térmico trasdosando interiormente los muros y sustituyendo las antiguas ventanas por unas nuevas más eficientes que mantienen la misma posición en el cerramiento de las antiguas, lo que permitió colocarlas conjuntamente con unas contraventanas siguiendo el sistema tradicional existente. De este modo los trabajos no suponen una modificación de la imagen exterior del edificio que pudiera significar un impacto en el núcleo tradicional donde se sitúa esta casa.

Uno de los principales retos en este proyecto fue la reorganización de la distribución interior para dotar al edificio de todos los usos requeridos y a su vez conseguir el mejor aprovechamiento de la luz y vistas al excepcional paisaje natural de la zona. Las antiguas cuadras en la planta baja se convirtieron en un taller artístico prácticamente diáfano con unas mínimas divisiones que permitieron colocar también un aseo y el cuarto de instalaciones; en la planta primera se resolvieron las dos viviendas familiares que junto a la escalera forman la zona calefactada del edificio; finalmente, el bajocubierta quedó como un gran espacio diáfano con uso de trastero.

Se ejecutaron unas nuevas instalaciones a base de energías renovables que, junto a la intervención en la envolvente térmica de la edificación, suponen una actualización de las condiciones de confort de la casa a los estándares actuales reduciendo el consumo energético del edificio y consiguiendo, por lo tanto, una construcción más sostenible.

Destaca también la intervención en la escalera, elemento al que se pretendió dar un valor especial, manteniendo el estupendo tramo que unía la planta baja con la primera en su estado original y enlazando este con un tramo de nueva construcción (sustituyendo al original que no era aprovechable por su degradación), en un intento de unir y darle continuidad a lo preexistente con esta nueva etapa que va a vivir la edificación.

Arquitecta colaboradora en obra:
Estíbaliz Aldama Molinuevo.

Fotografía:
Gorka Ortega.