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Vivienda unifamiliar en Fresno el Viejo

CASA EN EL PUEBLO

2018

Los promotores de esta obra vivían en la ciudad y buscaban renovar y ampliar su antigua casa del pueblo con la idea de utilizarla en fines de semanas y vacaciones, para descansar y para reunir a la familia en la casa de toda la vida.

El estado de la antigua edificación, construida a finales del S.XIX, tanto a nivel estructural como de distribución y de altura libre en el interior, recomendó su demolición para la construcción de una nueva vivienda más amplia y con una distribución más adecuada a las necesidades actuales de uso.

La nueva propuesta trata de integrarse y respetar un entorno de arquitectura popular en ladrillo visto. La utilización de sistemas constructivos tradicionales, especialmente el aparejo de ladrillo y las estructuras de madera en cubierta, no impiden la consecución de los estándares de bienestar actuales entre los que destaca la reducción del consumo energético ampliando el aislamiento de la vivienda. De esta forma se consigue una construcción moderna pero integrada en el lugar, construida por gente del lugar y con técnicas del lugar.

La distribución se resuelve situando la entrada, el salón y los dormitorios en la fachada principal (la de acceso desde la calle y orientación sureste). La parte del estar destinada a comedor y la cocina se abren al gran patio trasero con orientación sur a través de un soportal. En este patio es donde están emplazadas otras piezas anexas de la vivienda como el cuarto de instalaciones o un segundo comedor. Finalmente, los baños se sitúan a un lado del patio interior orientado al oeste y permitiendo que disfruten de iluminación y ventilación natural. Todas las piezas se relacionan a través de un distribuidor central, que al pasar hacia la zona de noche de la vivienda se abre al patio interior bañando de luz la zona más cerrada de la casa.

Para la resolución de esta nueva organización de la vivienda fue necesario el cambio de posición de la puerta de entrada desde la calle. De este modo el distribuidor hace de bisagra entre la zona de día más pública y la zona de noche más íntima y todas las piezas se sitúan en una orientación que les concede a lo largo del día unas horas de buena luminosidad. Este gesto también permitió ajustar lo más posible la forma de las piezas de la vivienda y tener una distribución bastante regular a pesar de tener la parcela objeto de este proyecto una geometría compleja con numerosos encuentros en ángulos complicados.

Así, se resolvió una casa tal que, lo que iba a ser un espacio de disfrute para los fines de semana y algunas vacaciones, terminó por ser la vivienda habitual de la familia. De este modo una antigua casa en desuso del S.XIX se sustituyó por una nueva vivienda que, respetando los orígenes e integrándose en el entorno y su arquitectura popular, permite que la familia vuelva a vivir en pueblo de siempre, pero con unas condiciones de confort acordes al S.XXI.

Arquitecto Técnico:
Luis Puga Oribe.

Constructora:
Jesús Ángel Martín Hernández.

Fotografía:
Estudio Blanco.